La trifulca entre jóvenes el botellón y la policía anoche en Pozuelo llama mucho la atención. Sobre todo porque ha sido en Pozuelo. En Lekeitio lo consideraríamos normal. Porque estamos ya con la cabeza del revés. Porque consideramos que la agresión a la policía es normal cuando hay algo muy importante que reivindicar. Esto me parece curioso. Los de Lekeitio tampoco tienen nada que reivindicar, pero consideramos que los chicos de Pozuelo tienen un alto nivel de vida y son ciudadanos satisfechos. Seguramente, todos pensamos que los padres pagarán la multa y no pasará nada. Puede que incluso les rían la gracia.
La idea de que el mayo de 68 fue algo bueno (que lo fue) se ha extendido hasta identificarlo con el botellón. Aunque no sea equiparable. Estos jóvenes que se organizan en bandas para darse de cuchilladas, queman coches de policía o rocían de gasolina los contenedores para echar una cerilla luego, parecen efectivamente ser el producto de unos cuantos vectores que confluyen como novedad. Siento decir que uno de ellos es la pérdida de valores, porque suena y huele a chamusquina. Es un conjunto de palabras tan manido por la derecha que han perdido su auténtico significado.Los países del norte de Europa han sido siempre fuertemente luteranos. A su manera, los luteranos han sido un poco como el Opus Dei, pues dan una importancia tremenda al trabajo como valor. Eso casa muy bien con el sistema socialista que allí se implantó, porque si se considera que el trabajo es un valor positivo, todos contribuyen a que la sociedad crezca.
Recordemos que en 1939 se firmó el Saltsjöbaden el primer acuerdo MUNDIAL (¿o habría que decir planetario?) entre la patronal y los sindicatos por el que unos se comprometían a dar una buenas condiciones de trabajo y los otros a trabajar, pues se reconocía en él que sin empresas o fábricas se iban todos ellos a la ruina. Así se consiguieron unas ventajas sociales inéditas. Porque todos unidos -trabajadores y empresarios- mantenían la sociedad.
Pero poco a poco se fue perdiendo el espíritu religioso subyacente. Se abandonó la iglesia y se transformaron las costumbres. Empezaron a ver que un borracho -por ejemplo- era considerado enfermo, inútil para el trabajo, y así tenía acceso a un subsidio social compensaorio del sueldo que había cobrado antes. La gente empezó a decir que el borracho estaba enfermo por falta de voluntad, que a todos les gustaba beber, pero que sólo lo hacían en los fines de semana.
-¡Pues yo me voy a hacer alcohólico también!-, decían muchos. Porque lo que era una ventaja social terminó por ser considerado un privilegio.
Comparando esta observación con lo que ocurre ahora en Pozuelo se puede concluir que hay un movimiento social parecido. Pero aquí la protesta es contra los emigrantes, porque se considera que tienen más privilegios que los que van con su pasaporte español entre los dientes.
No está muy claro si ésta es la motivación, pero puede valer como indicio. Porque en los ambos casos se puede ver cierto paralelismo: Por un lado están los que se indignan, porque no se trata de las ventajas o los privilegios de los ricos de toda la vida, la Casa de Alba, etc., sino de los privilegios de los que consideramos con menos derechos que nosotros. Porque la agresividad que produce toda desigualdad de trato se soporta más fácilmente despotricando de "los ricos" que viendo a tu lado las ventajas que tienen "los pobres" con respecto a ti.
¿Cuál es la solución a esta problemática? Una cosa está clara: Es es el principio del fin del estado de bienestar.
Pero poco a poco se fue perdiendo el espíritu religioso subyacente. Se abandonó la iglesia y se transformaron las costumbres. Empezaron a ver que un borracho -por ejemplo- era considerado enfermo, inútil para el trabajo, y así tenía acceso a un subsidio social compensaorio del sueldo que había cobrado antes. La gente empezó a decir que el borracho estaba enfermo por falta de voluntad, que a todos les gustaba beber, pero que sólo lo hacían en los fines de semana.
-¡Pues yo me voy a hacer alcohólico también!-, decían muchos. Porque lo que era una ventaja social terminó por ser considerado un privilegio.Comparando esta observación con lo que ocurre ahora en Pozuelo se puede concluir que hay un movimiento social parecido. Pero aquí la protesta es contra los emigrantes, porque se considera que tienen más privilegios que los que van con su pasaporte español entre los dientes.
No está muy claro si ésta es la motivación, pero puede valer como indicio. Porque en los ambos casos se puede ver cierto paralelismo: Por un lado están los que se indignan, porque no se trata de las ventajas o los privilegios de los ricos de toda la vida, la Casa de Alba, etc., sino de los privilegios de los que consideramos con menos derechos que nosotros. Porque la agresividad que produce toda desigualdad de trato se soporta más fácilmente despotricando de "los ricos" que viendo a tu lado las ventajas que tienen "los pobres" con respecto a ti.
¿Cuál es la solución a esta problemática? Una cosa está clara: Es es el principio del fin del estado de bienestar.







1 comentarios:
Desde luego quemar coches de policía y comisarias no soluciona nada, mas bien nos lo pone peor porque ahora todos los españoles currantes pagaremos los arreglos y los nuevos coches, esta bien que la sociedad se manifieste para pedir derechos pero lo que no se puede es andar destrozando el patrimonio publico para pedirlo, porque por ejemplo si mañana unos delincuentes atracan en Pozuelo de Alarcon ¿como va ir la policía a realizar su trabajo? con esto quiero decir que quemar coches de policía es un sin sentido es quitarnos los derechos que mucho tiempo nos han costado tener por ejemplo el derecho a una seguridad para todos los ciudadanos.
Aclarar que como bien claro dijo un representante de Pozuelo de Alarcon (no se si el alcalde) en la trifulca solo hubo 2 que fuesen de Pozuelo de Alarcon los demás eran de otras zonas
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